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lunes, 25 de mayo de 2009

Mi aventura de ser docente



Lo primero con lo que me identifiqué con esta lectura de José M. Esteve fue con el golpe obligado de la experiencia, lo que no nos enseñan en la Universidad y menos en un Tecnológico, a SER maestro, más grave aún, cuando tienes que desempeñarte como docente dentro de la Reforma Educativa; es decir, no ser el maestro o profesor tradicional, se nos prohíbe ser como fueron nuestros maestros. Y ni modo, a la buena de Dios, ahí vamos al ruedo y como bien dice “a ensayo y error”, no nos queda de otra cuando estamos convencidos de este trabajo y valoramos nuestro empleo.
Eso de que la enseñanza en una actividad ambivalente no debería ser así, puesto que no es un trabajo que se obtiene como pintar una casa o deshierbar un patio, se obtiene con preparación y consciente de lo que significa, claro que otros lo ven como una oportunidad para emplearse en “algo”, y no se dan cuenta que perjudican a los estudiantes, en otras ocasiones pues es el famoso “palancaso” y en otras significa “mientas me busco otro trabajo”.
Quien decide ser docente con o sin la preparación pedagógica, el único requisito imprescindible debe ser su disposición para afrontar la responsabilidad que implica.
Tal y como había comentado en otra ocasión en esta especialidad, empecé siendo un pésimo maestro, y no por la falta de dominio de la asignatura, sino por el trato hacia mis alumnos, pero poco a poco ellos te enseñan a ser mejor, a establecer acuerdos y a hacer de una clase un ambiente tan exquisito como un día de playa.
A colación de “a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir “ puedo decir que tuve a una maestra que NUNCA me enseñó nada, así sin más ni más, se sentaba en el escritorio a “revisarnos nuestro trabajo” que era una auditoria administrativa y con un ojo abierto y otro cerrado esperábamos su frase “está mal, hay un error, corrige y me lo traes mañana; “¡el que sigue!”. Pero con todo este mal antecedente que les he narrado como introducción ahora entiendo perfectamente, ¿aprendimos la materia?, ¡SÍ!. ¿Nos enseñó?. ¡NO!.
Simplemente nos hizo competentes y autosuficientes, en un trabajo real, no tenemos una persona que nos supervise nuestros errores, nosotros seremos los responsables de hallarlos y encontrarles solución. Ahora entiendo a esta maestra y el porqué de sus actitudes.
Cuando el autor habla de LIBERTAD, ¡que bonita forma de expresarlo!, es un verdadero placer leer sus pensamientos acerca de cómo logró alcanzar esa libertad; es una gran verdad cuando quien redacta estas líneas la alcanzó, la paz es tan grande como cuando uno termina de confesar los pecados de una forma tan conciliadora con el Ser Supremo, con ganas de cambiar en el mundo, porque también debemos reconocer que no podemos cambiar al mundo. Cuando se alcanza esta libertad ansiamos el siguiente momento para estar de nuevo frente al grupo porque la hora ha sido insuficiente y tenemos más preparado y que no nos dio el tiempo para terminar.
Siempre digo y sostengo, se aprende más enseñando que aprendiendo, es decir, el preparar una clase, el plantearse la pregunta de la clase para que los chicos hallen en ella inquietudes y posibles respuestas (eso lo aprendí con la lectura de J.M. Esteven), el buscar los fundamentos plenamente convincentes, nos enseña más que cuando nos tocó ser alumnos en clases.
Paulo Freire nos dice que hay buscar involucrarse con la curiosidad del alumno y los diferentes
caminos y senderos que ella lo hace recorrer, esto es maravilloso puesto que ahí nos está sugiriendo que como maestros debemos vivir los tiempos de nuestros alumnos, y ser un reflejo y espejo a la vez para ellos y en la medida que lo logremos seremos más exitosos en nuestra labor.
Como buenos trabajadores de una organización, debemos abrigar a los profesores novatos como los llama José M., debemos sumergirlos a la Academia correspondiente para que se le dé la inducción correspondiente. Porque en al menos en mi plantel, entra un nuevo profesor y se tiene que defender como pueda ante sus situaciones problemáticas, eso y lo digo como administrador, está mal, ya que el perjudicado no es el mismo maestro, son sus alumnos, quienes en muchas ocasiones se les priva de conocimientos, derechos e incluso de actitudes dignas.
Los profesores debemos ser capaces de:
· Dominar los contenidos de la materia que imparte.
· Estar actualizados sobre las asignaturas que imparten.
· Tener habilidades de comunicación grupal.
· Tener habilidades de estrategias didácticas.
· Tener habilidades de dominio del grupo.
· Tener la habilidad de transformar la forma de comunicar los contenidos al nivel que sea entendible por nuestros alumnos.
· Aceptar que para el alumno a lo mejor no eres el más importe en su vida, e incluso para la sociedad. Pero debemos aceptar que para nosotros, nuestro trabajo es lo más importante, es como regar un árbol, el árbol nunca nos dirá gracias, pero sabemos que al echarle agua lo estamos fortaleciendo, y más adelante veremos ramas reverdecientes y buenos frutos.
· Creer que somos maestros de humanidad.
· Tener como principio fundamental que: Lo más importante son los alumnos.

Sergio Samuel Foster Varela
Cetmar 29

1 comentario:

  1. Hola Sergio primero te felicito por el excelente blogger que elaboraste y lo principal es compartir con nosotros la aventura de ser maestro, realmente todos iniciamos esta noble profesión por medio de ensayo y error, lo principal es romper viejos paradigmas e iniciar nuevoes por el bien de nuestros alumno que ellos reclaman alternativas nuevas de aprendizaje.Educar es enseña.
    Saludos Alma Rosa.

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